viernes, 13 de febrero de 2015

LAURA FROST


Con mi indisimulada admiración hacia LAURA FROST y por su reconocida generosidad os entrego este microrrelato titulado LA ACRÓBATA.

Una buena noticia que ampliaré en su momento, LAURA presentará en Huelva el próximo mes la 2ª edición de su libro MICROHISTORIAS PARA LIBÉLULAS y yo tendré el honor de acompañarla en la presentación. Gracias amiga Laura.



Con casi toda certeza, y aunque haga frío (en las ciudades con río el frío no tiene compasión), la mujer de ojos como almendras saldrá a la calle con la esperanza de sentirse sola. Con el paso del tiempo ha comprendido que todos los zumbidos que la aturden generan un campo gravitatorio que le impide ser feliz. A ella le gustan los zumbidos porque le recuerdan a los insectos, pero cuando el enjambre se apodera de sus sentidos, es el momento de detenerse... y quizás reflexionar. Y esa mujer, cuyos pies diminutos hacen un ruido puntiagudo sobre los adoquines, ha decidido romper las ataduras y de camino proclamar la dictadura de los días lluviosos, así... porque sí. Antes de salir de casa ha dejado instalados los respiradores artificiales a toda su familia, no vaya a ser que tomen conciencia de su ausencia y recuerden que no saben respirar. Dejó comida en la nevera, en el congelador, en el microondas y media docenas de magdalenas sobre la encimera de mármol. Las camas hechas, la ropa limpia (una lavadora sin doblar) y dos películas anestesiantes en el DVD. Camina despacio y luego aprieta el paso, intenta decidir si prefiere un café o una cerveza, no ha traído reloj, también escondió el teléfono móvil. Por esta tarde, su vida no hará ruido. Y se permitirá verse, sentirse y se reconocerá hermosa, y observará su reflejo en los escaparates. Nada será más estimulante que la estrepitosa sensación de saberse lejos de los lazos que la encarcelan al mundo. Y el camarero, joven pero no apuesto, le regalará un doble de moca en el café y un apuesto profesor (o arquitecto, o corredor de seguros, o militante de un partido de izquierdas..., en realidad solo sabe que porta un maletín de cuero en bandolera), dejará fija su mirada en ella durante una eternidad. Y ella sabrá que él parece estar contemplando a un ángel, pero retomará su andadura, despacio sobre los adoquines, con sus pies diminutos y chispeantes. Y seguirá haciendo frío, húmedo, cruel... como siempre ocurre en las ciudades con río. Y la mujer regresará a su casa, donde persisten los zumbidos, y donde ella será, una vez más, la encargada de que no decaiga el espectáculo. ¡Halejop, comienza el juego de los platos chinos!

3 comentarios:

Anonimo dijo...

Esta mujer tiene la virtud de manejar las palabras de una manera ciertamente maravillosa.
Gracias por compartirla Diego

Amaya dijo...

Una delicia leerla, ya dirás cuando y como podremos adquirir esa segunda edición de su libro.
Besos

Del Rosa Al Amarillo dijo...

La verdad es que leer a Laura es una delicia. En breve presentará en Huelva una 2ª edición aumentada y tendré el honor de ser quién la conduzca, será en la Biblioteca Municipal. Con más cercanía ofreceré datos del evento.