Pasaron las resacas de la presentación de mi libro sobre ese "Hombre que nunca existió..." y de mi pregón exaltando las fiestas del Santo Patrón de Huelva SAN SEBASTIÁN. Hoy quiero trasladaros las noticias sobre mis próximas actividades, regalaros un sueño a las amigas que repetidas veces lo habeis pedido en vuestros comentarios y compartir con los seguidores/as del blog mi vida cotidina más allá de mis clases en la Universidad, mis sesiones de natación o mi programa televisivo.
He querido abrir la página con un fotograma del corto OPERACIÓN MINCEMEAT donde, como sabeis, además de colaborar con mi documentación y mi asesoramiento a su guión, intervine de manera personal como hilo conductor del relato.
Para esta semana tengo dos conferencias relacionadas con mis publicaciones. Mañana MARTES 31 a las 18,30, en la Asociación de Viudas Nuestra Sra. de la Esperanza ofreceré una, seguida de coloquio, sobre LAS CARAS DE HUELVA, me lo han solicitado en repetidas ocasiones y aprovecho la Semana Blanca y su consiguiente tiempo libre para complacerlas.
El JUEVES 2 DE FEBRERO a las 18,30 en la Facultad de Derecho del Campus del Carmen, dentro del ciclo "VIVENCIAS EN CLAVE LITERARIA" disertaré sobre mi próximo libro MIS SUEÑOS EN 39 COLORES, una amplia charla coloquio donde explicaré como son, de donde vienen y como conviven con mis sentimientos, desde que los parí en mi querida UNIRADIO. Leeré seis de ellos con un montaje musical de Rosa María Reos.
Un noticia televisiva, sigo encantado con mi programa de cada jueves en HUELVATV sobre LAS CARAS DE HUELVA, pero he comenzado una colaboración que me hace especial ilusión. XANTY ELIAS cheff del Restaurante ACANTHUM hace su programa sobre gastronomía, bajo el título OIDO COCINA, donde se hace acompañar de personajes conocidos de la vida local para que expliquen sus actividades mientras le ayudan en las labores culinarias. Toda una experiencia. Os prometo un foto entre los fogones.
Y ahora lo prometido es deuda, se que hace tiempo que no publico ninguno pero aquí llevais un SUEÑO en el color del HORIZONTE espero que, cerrando los ojos, os traslade a ese mundo de sensaciones donde es posible flotar entre nubes de algodón...

Cuando estoy en vísperas de verte, mis duermevelas son intranquilas, mi mente se ve alterada por docenas de pensamientos contradictorios, plenos de recuerdos dulces, que vienen a borrar los sentimientos que no son del agrado de mi corazón. Son tantas las horas en que camino despierto por las certezas de que te voy a volver a ver, que sepultan con facilidad los temores de que ese encuentro se pierda por los vericuetos llenos de sombras de la realidad.
En el calor húmedo de la madrugada, cuando comienza el desfile sonoro de cientos de pájaros que viven velando mi sueño, para luego despertarme cuando su poco sentido se lo ordena, acudes presurosa a la primera visión con que me topo en la vuelta a la realidad. Y en ese estado dulzón, entre la inconsciencia y las nubes blancas de lo cotidiano, apareces con la misma fuerza con que has ocupado mi vida desde que aquella tarde- noche nos cruzamos en uno de los infinitos caminos que llenan las veredas de nuestras vidas.
En mis ensoñaciones acaricio, con golosa concupiscencia, los contornos de tu cuerpo hecho para ser amado y presente en mi memoria hasta en el último palmo de tu piel acogedora, cálida y, sobre todo, entregada a nuestro amor. Retomo los sonidos, tan abruptos como improvisados, del lenguaje del amor físico, veo tu cara feliz, sonriente y perdida entre las voluptuosidades de nuestros sueños compartidos y me recreo en la firmeza de tus pechos, redondos y rotundos, granulados por el deseo.
Me detengo en la calidez húmeda de tus piernas y te acaricio, como tantas veces hice, con la punta de mis dedos, viejos amigos de tu cuerpo, que buscarán en este nuevo encuentro los claros de luna que, en tantas noches de amor, han iluminado mi camino por los senderos del alma hasta fundirlos con tu piel para llevarte, en volandas, a pasear por nuestro hermoso mundo de “nunca jamás…”.
Todo eso, y más, florece en el otoño de mis recuerdos cuando se que voy a volver a verte, a poseerte en la entrega voluntaria y desenfadada de mi Sueño. Pero, sobre todo, acuden en racimo el recuerdo y el sabor inconfundible de tus besos, envueltos por el celofán de aquella primera vez que nos marcó, para siempre, con el sabor de nuestras bocas enfermas de necesidad y sin otra medicina conocida, que no pasase por un reencuentro feliz.
Con las lluvias de primavera en nuestras almas, con las inquietudes de la espera desbordadas por las emociones, y con los sentimientos prendidos por los alfileres de acero de nuestros amores, se nos acelera el pulso devolviéndonos a una dulce y gozosa adolescencia.
Es en esas esperas agridulces, cuando veo tan cerca y tan lejos a la vez, como se abrazan el beso del reencuentro y el de la despedida, te mando con mi alma, una vieja petición, para que siempre, siempre… estés viviendo en el caparazón de nuestros amores. La pienso, la beso y te la envío con el sonido del viento.
Ese sonido te dirá: “Sueño, cuando me beses quiero que me cuentes un cuento”.
“¿Cómo lo quieres…?” me preguntarás desde tus labios llenos con sabor a cerezas.
Miraré inquieto hacia nuestra vieja bandera amarilla, llena de esperas eternas y te diré: “Cuéntame un cuento que no le hayas contado, ni le vayas a contar, por nunca jamás a nadie…”.
Un abrazo cercano de vuestro amigo
DIEGO






















