sábado, 3 de diciembre de 2016

PRESENTACIÓN POEMARIO

Como os anuncié en estas mismas páginas,  se  procedió a la presentación del poemario PENÉLOPE EN SU ODISEA de la poeta María Luisa Domínguez, tuve el honor de prolorgarlo y presentarlo en su bautismo público. Nos acompañaron en la mesa el pintor Pedro Rodríguez, autor de la portada y la alcaldesa de María Luisa, Lourdes Martín. Adornaron la velada el cantautor Nicolás Capelo y el tenor Francisco Javier Vera. Bodegas Sauci ofreció sus vinos para un final lleno de encuentros y de dialogos entre amigos.


Sin duda un señalado acontecimiento en el muy activo mundo cultural onubense


Os dejo el poema que abre la publicación, titulado SOLEDAD Y SILENCIO.

No vistas a la soledad
si no estás segura
de que traje has de colocarle.

Déjala desnuda,
no llores cerca de ella,
ni te apiades del silencio.

Sigue tejiendo en tu lienzo
el ruido del mundo

lunes, 28 de noviembre de 2016

CARMEN PALANCO

Mi querida y admirada escritora Carmen Palanco me cede este poema que me conmueve por su inmensa cercanía. Gracias amiga.



Una gota

Una gota resbala por tu pelo;
rocío de un pétalo.
Acristalada en su universo,
libre en su luna te toco y te siento.

En un poro de esta noche me entrego
como se entrega la vida ante el mundo
que es horizonte y carcelero.


Una gota para mi desnudez sin frío,
almelada por la altura de un vientre en hambruna
que ya tiene qué comer.


Una gota que sangras
me baja por la garganta en un río de verde suero
que da voz a la entraña.


Una gota se espesa en mis labios;
saliva del beso que te contiene,
lengua de aire que se me para en las sienes
donde el alma quiere entender la virtud
que me ha devuelto la sed. 


Carmen Palanco©

domingo, 27 de noviembre de 2016

MIS SUEÑOS EN 39 COLORES




Las redes sociales me recuerdan hoy la salida de mi libro MIS SUEÑOS EN 39 COLORES, un sueño largamente acariciado que se convirtió en realidad con esta publicación. Enlace de la página en facebook https://www.facebook.com/MisSuenosEn39Colores/?fref=ts

http://andaluciainformacion.es/huelva/263834/el-mundo-onirico-de-diego-lopa-a-traves-de-39-colores/


lunes, 21 de noviembre de 2016

BUSCANDO A PENÉLOPE

Un acontecimiento poético de primera magnitud. El segundo poemario de mi querida poetisa María Luisa Domínguez B. y al que tengo el honor de prologar.



viernes, 18 de noviembre de 2016

ANA DEACRACIA

Vuelve hoy a pasear por nuestra esquinas en rosa y amarillo mi querida amiga Ana Deacracia, una poetisa llena de vida, de garra a la vez que de dulzura. Es una extraña mezcla que funde la dulzura de sus grandes ojos con la profundidad de su mirada. Me encantastes desde mi famoso "segundo cero". No cambiemos nunca querida amiga.
De su delicioso poemario "Déjame besar a la luna en la boca" nos deja estos versos preñados de ella misma y de sus miradas tan especiales.

Deliciosa su lectura hace unos días en la Biblioteca de la Diputacion Provincial acompañada de sus muchos amigos que la queremos y admiramos por partes iguales. En la foto estoy junto a Ana Clara, reponsable de la Bibloteca, Nicolás Capelo cantautor que puso el broce oro a la lectura y la propia Ana Deacracia (¿A que no exagero en el tema de sus ojos...?).




He mirado en el fondo del animal mío,
igual no existe el dios que debería habitarme.
La náyade de mis tripas va y viene como un autobús
que se para en mi hígado de vez en cuando.
He mirado y adentro hoy está todo quedo,
no se escucha la voz en mis ovarios
ni en mis pulmones se esconde ningún murmullo.
Todo es silencio mudo y aterrador
por demasiado hondo, por demasiado ralo.
He cerrado las costuras todas,
me duele la oscuridad que se vislumbra.
He dejado mi corazón al aire
para que me conquiste otra vez en mariposa
y acicalar entonces el polvo de mis alas.
Quiero ser de colores y pintarme la guerra
para comerme el mundo, para atragantarme
con una frase y beberme a tragos un poema
que lubrique mis zonas y mis grises

martes, 15 de noviembre de 2016

MARÍS LUISA DOMÍNGUEZ Y "NUESTRA" PENÉLOPE

El proximo dia 1 tendré el honor de presentar el ultimo poemario de mi querida María Luisa Domínguez Borrallo "Penélope en su odisea" que, igualmente, pologo fruto de su inmensa generosidad.

Absolutamente recomendable su lectura y su compra, que hay que ayudar a los poetas emergentes. Merecerá la pena sin la menor de las dudas. Os dejo este botón nacarado como muestra cercana de su poesía.


De "Penélope en su Odisea"
http://www.amargordediciones.com/…/penelope-en-su-odisea-m…/

MI ÓRBITA SOBRE TI
Mientras todas las ventanas
se encienden y los balcones
escuchan los latidos de la luna,
con las piernas amaso barro.
Moldeo un mundo a mi medida,
una órbita sobre tus caderas.
Un camino sobre la hierba de tu pecho,
una caricia en tu cabeza.
Si pudiese raptar las horas pasadas,
en vez de reptar por las presentes...
en vez de marear los días
y batir tu ausencia,
te propondría bailar un lento
y hacer trampas para que te quedes.

© María Luisa Domínguez Borrallo
(Penélope en Su Odisea)

domingo, 13 de noviembre de 2016

SUEÑO EN COLOR HORTENSIA GALLEGA

Ayer publiqué parte de este sueño de mi libro MIS SUEÑOS EN 39 COLORES  en su página de facebook, han dejado comentarios pidiendo poder leerlo completo. Os lo dejo sin cortes. Foto de Jorge Lázaro. Modelo: Natalia Freiso.




XV. SUEÑO EN COLOR HORTENSIA GALLEGA



                 A veces,  no lograba conciliar mi temor a entrar en el mundo de los sueños con mis deseos de recorrerlo en busca de su olor, su rumor o, sencillamente, su presencia efervescente. Eran noches de terribles impaciencias, debatiéndome entre la duda eterna del deseo de encontrarla y mi injustificado miedo a perderla. Sabía, pensaba y temía que alguna vez mi Sueño se convertiría, precisamente en lo que era, simplemente un Sueño. Sabía que  esa realidad, conllevaría perderlo, a él y a la mujer que dulcemente vivía en su interior, envuelta por las nubes en los 39 colores de mis fantasías mezcladas con los recuerdos…


           Para llamar a la puerta de ese mundo donde buscarla, cerraba los ojos y recordaba la primera vez que nos amamos, que nos hablamos y que nos miramos. Y lo hacía, evocando en la distancia unos versos insolentes, como paridos para nosotros, acunados  en el Romancero Gitano…


           Fue la noche de Santiago

           y casi por compromiso.


          Y acaricio la locura de amor que nació aquella noche estrellada de julio con sabores a noviembre. Por fin, tras años buscándolo, tenía  al Sueño entre mis brazos.  Aquel día, lejano en el recuerdo y cercano en mi corazón, reventó como si el tiempo se hubiese congelado para establecer un espacio mágico donde solo existiésemos ella y yo. Un espacio sin fronteras, ni límites, ni reglas, donde evocar apasionadamente la entrada en ese círculo de ternuras y de amores atravesados.


          Se apagaron los faroles

          y se encendieron los grillos…


        Dentro de él, revivo nuestros besos y recuerdo el descubrimiento de nuestros cuerpos junto al convencimiento de que aquellos besos con sabor a octubre, eran besos que iban más allá de la entrega del momento, eran besos eternos, o me lo parecían,  sin principio ni final,  porque detrás de cada uno estaban nuestras almas.


         En las últimas esquinas, toqué sus pechos dormidos,

         y se me abrieron de pronto, como ramos de jacinto…


      Y en la metáfora, preñada de mariposas gallegas, de su cuerpo lleno de vida y de amores atrasado encontré la dulzura de unos brazos y de una mirada rebosante de la paz que mi insomnio esperaba, pacientemente, para poder alejar del corazón las brumas confundidas entre el deseo de encontrarla y el temor a perderla. Era el instante en que mirándola a la profundidad, inmensamente verde,  de sus ojos le pedía…
“Cuéntame un cuento…”

“¿Cómo lo quieres…?”,  me preguntaba dulcemente

Y yo, desde la compañía entrañable de nuestra bandera amarilla le respondía:”Cuéntame un cuento que no le hayas contado a nadie…”


lunes, 7 de noviembre de 2016

INMA CARRASCO

Inma Carrasco se estrena en nuestras esquinas en rosa y amarillo y lo hace con cercanía y peticiones del alma


UNO MAS UNO

Dame de tu tiempo y te dejaré conocerme.
Préstame tu voz y te regalaré mis palabras
Compárteme tu espacio y me instalaré en tu vida.
Concédeme tu risa y obtendrás mi cariño.

Ábreme tu corazón y lo llenaré con el mío.
Déjame conocer tus temores y te sanaré con mi calma.
Cuéntame tus inquietudes y lucharemos con mis armas.
Confíame tus sueños y los viviremos juntos. 


©Inma Carrasco

viernes, 4 de noviembre de 2016

MANUEL GARRIDO PALACIOS

Manuel Garrido, miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española de Nueva York, dedica este artículo a mostrarnos su paseo por las páginas del PERFUME DEL AMOR, la novela opera prima de Antonia María Peralto. Una delicia leer a Manolo.

PERFUMES
Por Manuel Garrido Palacios


Gamel se sienta ceremonioso en su taller de perfumes en Khattab, Giza, a un paso de las pirámides, y deja que floten las palabras. El espacio es obsesivamente blanco; paredes y techos se confunden en una interminable blancura. Nos va a dar una clase magistral, no en balde, Gamel -túnica blanca, trato exquisito, insaciable fumador: «mi contradicción», confiesa- tiene el privilegio de ser una de las treinta y seis narices expertas reconocidas que existen. De cuantos perfumes aroman el mundo, la esencia de los veinte más importantes proceden de sus manos, de las de su gente en su aldea, El Fayum: una porción mínima de la República Árabe de Egipto, de sesenta y dos millones de habitantes, Tierra de Moisés, puente entre Asia y África, con milenios que contar, cruce de rutas de tres continentes, con un suelo que supera el millón de kilómetros cuadrados, de los que sólo un cinco por ciento está habitado, sea en concentraciones como El Cairo, Alejandría, Port Said o Suez, o a ambas orillas a lo largo del Nilo en núcleos agrícolas. Dice Gamel que cada persona requiere su perfume y cada perfume su precio. El azahar lo trae de los naranjales del sur de España. Cada gota que saca de los frascos la aplica sobre la piel de quien le escucha porque al mezclar el olor propio con el ajeno es cuando se valora el perfume idóneo individual. Para esas treinta y seis narices expertas que hay en el mundo existen cuatro tipos de perfumes: fuerte, dulce, floral y fresco, con mil variantes nacidas de ligar flores, especias y frutas. Día después, a bordo de una faluca voy al poblado nubio de Soheil con intención de seguir hacia El Fayum, el paisaje idealizado por Gamel. El sagrado río es tan bello que no importa si el camino de agua mide una hora o un siglo. Según presume una estudiante de la aldea, Mandolis es el equivalente a Osiris, Du-Dun es el dios nubio de las esencias, Egipto tuvo un faraón nubio: Ta-Jarka, siete siglos antes de Cristo, y la frase: Ai kadolli significa te quiero. Posados en las piedras del Nilo hay grandes pájaros blancos, garzas, espulgabueyes, guardavacas, que los campesinos aprecian porque lo limpian. Grazna un cuervo. Hace calor. Suena una canción apenas audible, que no cesa por la presencia forastera. El tiempo pone ritmo. Es el son del momento. Un halcón se posa en el palo del barco, como si el mismísimo Horus diera la bienvenida a quien va a conocer la fuente dorada de los perfumes.
De regreso un mes después, me espera un libro de encanto: El perfume del amor, de Antonia María Peralto, que desgrana los perfumes básicos del vivir: los que destilan los fogones, o pueblan las mesas, o invaden la casa, o se añoran cuando se está lejos, o revuelven la memoria si pasan cerca, o conservan el secreto del primer latido. Perfumes con los que Peralto ha construido un relato hermoso que penetra en lo que nos identifica con unas sensaciones de asombro, que no repetiré aquí para no restarle fragancia a la lectura e inducir a ella, y que salen de un impulso por intentar que cada cual pruebe ‘eso’ inexplicable que le aportará algo que parecía faltarle, que lo completa y le evita protagonizar lo que decía Lennon: que a veces pasamos por la vida sin saber que pasamos por la vida. La autora encaja su relato entre Santaella en vísperas de la Guerra Civil y Sevilla cuarenta años después, pero en su fondo hay más. En su apariencia frágil, podría parecer una sucesión de anécdotas. Lo real es que Antonia María Peralto les imprime un carácter universal que las eleva a rango de categoría. Suena el libro a la guitarra del mesón del maestro Machado, donde cualquiera puede sentir un aire íntimo de lo que amó, ama o sueña amar. Repito: en las páginas de El perfume del amor hay mucho más de lo que el título sugiere, bien percibido por el olfato, también privilegiado, de la protagonista y puesto en solfa por su mano de escritora.
El de la aldea nubia es el perfume que adorna el cuerpo. El de la novela es el perfume que busca el alma, el origen si miramos hacia el principio del túnel ya caminado. Y en esta tarde noviembrina, se me juntan ambas sensaciones, plenas de sabor, para que escriba esta crónica. 


© Manuel Garrido Palacios
Academia Norteamericana de la Lengua Española. Nueva York.

martes, 1 de noviembre de 2016

CARMEN MARTAGÓN

La poesía de Carmen es diferente, directa, descarnada a veces, dulce en otras, pero siempre cercana y generosa. Ella se ve a si misma como se presenta en estos versos que tiene la gentileza de regalarnos para Del rosa al amarillo. Y digo yo que quién mejor que ella para retratarse. 
Que la disfruteis junto a una foto que vas más allá de la imagen, obra de su amiga Rocío Escudero


Soy yo...
 
Me reconozco, en la mirada de miel frente al espejo,
en las líneas de expresión junto a mi boca,  
en los hilos plateados de mis sienes
y en el desorden de mi sonrisa blanca.

Me reconozco aquí, en el vientre abultado,
curvado y roto por la vida ofrecida,
en la piel curtida mientras corre el tiempo,
las anchas caderas que abrieron el paso
a los hijos de pecho que ya llegaron.


Me reconozco,
bajo esta tibia piel que apenas recubre,
éstos, mis senos que caen sin gravedades,
tanta piel curtida al sol de mis recuerdos,
marcada en el dolor de muchos abrazos,
de los amantes muertos que ya no vuelven,
de los amores que viven en mis sueños.


Bajo esta piel todavía te reconozco
en tus juegos hermosos de niña alegre,
en esa timidez tuya adolescente,
en la emoción de ser madre primeriza
o en ese llanto tras el miedo a perderte
por el laberinto que esconde la vida.


Carmen Martagón ©