martes, 21 de octubre de 2014

SUEÑO EN COLOR LUSCO E FUSCO (1)




               Me desperté a mitad del sueño. Un viejo recuerdo en forma de olor a vainilla, canela y limones dulces me invadía mientras retomaba los caminos infinitos de la vuelta a la realidad. Siempre que esta mezcla de aromas me despertaba, tenía el presentimiento, convertido más tarde en completa seguridad, de que ella estaba en ese mismo instante pensando en mí tanto como yo lo hacía con su recuerdo.


               Algunas noches de tormenta hasta tenía la seguridad de que, en ese momento, acababa de hacer el amor con otro hombre y que, precisamente, el sabor amargo que eso le dejaba en la boca, un sabor mezcla de pasiones moribundas, olvidos y piedad mal entendida era lo que la hacían volver, irremisiblemente, hasta nuestros recuerdos compartidos.


               Sé que nunca recorrías con él los senderos que de mi mano habías aprendido a caminar, ni le aplicabas los trucos apasionados que yo te había enseñado en tardes tan interminables como irrepetibles de amor. Presentías que él te preguntaría con quién y dónde habías aprendido a pulsar esas cuerdas con tanta sonoridad y, en homenaje a viejos tiempos ya muertos, lo respetabas aún a costa de alejarte más y más de unos besos y unas caricias que te lo mostraban tan indefenso como sediento de tu amor y tu  pasión. Eran unos sentimientos que habíais compartido hace años y que se habían ido, para no volver, desde que nuestros sueños se unieron, de manera impensable e imprevista, arrasando cualquier vestigio de otros amores que pudiesen albergar nuestros corazones.


                Una extraña desazón se apoderaba de mí cuando entendía que pese a la distancia de tu corazón con ese hombre, que ahora yacía a tu lado, era él quién olía tu piel entre fresca y sudorosa por el ejercicio del amor, era él quién te besaba, aunque no lo correspondieses, y era tu cuerpo quién cobijaba al suyo mientras giraba el carrusel de los sentidos. Cuando me habituaba a la oscuridad del techo sabía que tú, con los ojos cerrados pensabas que era yo, tu sueño de madurez, quién gozaba de tu cuerpo y, a veces, confundida te entregabas con una fuerza que regalabas a mi recuerdo, sorprendiendo a tu pareja por la fogosidad que, en algunos momentos, desatabas para volver inopinadamente a la calma de la indiferencia. Hasta fingir que tus sentidos explotaban sin que se hubiesen alterado desde la calma de pensar en nosotros.


                ¿Sabes…? Es en esos momentos de ensoñaciones, cuando rememoro la primera vez que nos vimos a solas con nuestras desnudeces, entre las cuatro paredes de una habitación, cargados con el temor mutuo de que el desconocimiento de nuestros cuerpos pudiese llevarnos al fracaso de perdernos entre los árboles del bosque de la entrega sin poder hallarnos. Pero esa falta de encuentros previos, la suplimos con el instinto y el deseo de hacernos mutuamente felices.  Sé que ese día, te susurré palabras recién inventadas para ti, que adiviné caminos de tu cuerpo que tú misma desconocías y que nos entregamos besos que teníamos guardados desde toda la vida esperando a quién regalárselos. Y así, perdidos en el tiempo, también sé que estuvimos hasta que la felicidad de los dos se unieron en una sola para alterar, iluminándolas, las sombras de todos los rincones de nuestras almas.  


              En esos momentos, intensamente inolvidables, evocando nuestros recuerdos y sin acordarme de las distancias físicas, te mandaba con la luna mi más hermoso deseo.


             “Sueño, mándame con élla un cuento de amores en la distancia…”

            Tú me preguntabas: “¿Qué cuento quieres que te lleve mi amiga…?”

           Y yo te respondía: “Quiero un cuento que aunque lo hayas escrito con otra mano diferente, lo hayas pintado sobre el papel de nuestros corazones y, sobre todo… Que nunca antes se  lo hayas contado a nadie…”

(1).- LUSCO E FUSCO, término gallego que recoge el momento en que se funden el día y la noche
(2).- Foto de mi buen amigo MANUEL MOJARRO.


 

7 comentarios:

Soñadora dijo...

Gracias Diego

Cristina dijo...

Un regalo para los sentidos.
Besos

Del Rosa Al Amarillo dijo...

Gracias a las dos por vuestra visita.
Un abrazo cercanamente compartido.

Anónimo dijo...

Sueño = Pilar

Del Rosa Al Amarillo dijo...

Pués yo diría que:
Sueño = Sueño
Los sueños en sueños se convierten y, en definitiva, los sueños, sueños son... (Calderón de la Barca)

Amaya dijo...

Cuanto misterio abarca ese sueño a lo que se intuye.
Yo me limito a disfrutarlo.

Anónima dijo...

Si es cierta la compativa de "Anónimo" a mi me gustaría ser Pilar.