sábado, 20 de junio de 2015

ANTONIA MARÍA PERALTO

Antonia Maria Peralto no acaba de sorprendernos en su faceta artistica. Pintora de nacimiento, absolutamente vocacional, que encontró en la gama multicolor de su paleta una vía de escape para sus fantasías. Cuando desbordó los limites de los pinceles, buscó en el tórculo de los grabados y en el torno de la cerámica la continuidad de sus ensoñaciones.

Ahora se nos muestra con sus letras como la persona sensible, soñadora, desbordante de inquietudes y necesitada de fronteras más amplias para su arte. Nos deja un microrrelato, al que seguirán algunos más en su afán por consolidarse tras los pinceles, el tórculo y el barro acogiendo la palabra escrita para dar rienda suelta a sus inquietudes.




DOLOR



   El grito hirió el espacio, trepó las piedras desnudas, rozó las copas de los árboles, hasta perderse con un eco de hiel en un horizonte de perros  huérfanos de ternura. La luna, apenas entrevista entre los negros nubarrones de la desesperación, dejaba asomar algún rayo burlesco,  imperturbable al dolor.

  Envidiaba a los que moraban al abrigo de la tierra, porque ellos nada oían, nada sentían, no podían morir cada día un poco porque ya estaban muertos.   

   Piadosa mortaja la noche negra, que  el rayo lunático se empecinaba en negarle.

   Fulgor de estrellas a las que no alcanza a  estrangular con sus manos desnudas.

  Tú piel yace contra otra piel, no es tú culpa, si mi locura, me desgarro en lo más profundo, hiero la superficie y vierto mi flujo en la espera, casi siempre inútil, de tú regreso.

3 comentarios:

María Luisa Domínguez Borrallo dijo...

Enhorabuena a la autora.
Bellísimo!!!!

Antonia María dijo...

Gracias amiga, viniendo de tí es todo un honor.

Soñadora dijo...

Felicidades a la autora. Buenos comienzos en el difícil arte de ecribir. Saludos.