sábado, 9 de enero de 2016

MI CUADERNO DE BITÁCORA. BUDAPEST






BUDAPEST


         Mi primera sorpresa al pisar Budapest en pleno Diciembre, fue encontrar una mañana tibiamente soleada y un clima con un frío especial y diferente a los húmedos de nuestro Sur.

         La bienvenida nos la adornaron con la visita desde el aeropuerto hasta el  CASTILLO DE VAJDAHUNYAD, una edificación sacada de nuestros sueños infantiles.   Situado cerca de un lago que se abastece de una de las innumerables termas de la ciudad y era curioso, a casi cero grados, contemplar las columnas de vapor que salían del agua, cerca,  una pista de hielo se llenaba de críos y no tan críos para patinar…  eran las 4 de la tarde y comenzó vertiginosamente a oscurecer…  Era mi primera noche en BUDAPEST…

      Pasear por la ciudad es hacerlo por un escenario de cuentos de hadas, separada por el DANUBIO, se divide en dos partes BUDA Y PEST, desde las alturas del MONTE GERARDO en BUDA, hasta donde llegamos en un funicular de unas vistas maravillosas  y al asomarnos al BASTIÓN DE LOS PESCADORES,  se nos ofrece una visión espectacular  de las edificaciones más señeras de PEST: LA PLAZA DE LOS HEROES, EL PARLAMENTO, CATEDRAL DE SAN ESTEBAN, EL TEATRO DE LA OPERA y en la misma orilla donde nos encontrábamos EL PALACIO REAL, LA ESTATUA DE LA LIBERTAD, LA IGLESIA MATÍAS y el recuerdo de un café con pastas que tomé junto a Gaby, nuestra guía, en un local sacado de las páginas de un cuento de Andersen y donde dice la tradición compraba sus pastas Sissi….…

  
    La alegría de sus calles, sus mercadillos de artesanías, sus espectaculares pastelerías y, sobre todo, la de los húngaros en general me daban una extraña sensación de cercanía con la ciudad…  EL MERCADO CENTRAL, una maravilla de dos plantas destruida por los bombardeos durante la  II Guerra Mundial y reconstruido como copia exacta en 1994.  Merecía la pena perderte por sus calles, comprobar la amabilidad de los tenderos y hacer acopio del riquísimo Salami.  Un almuerzo en su planta alta es una gozada para la vista con todos los platos al alcance de la mano…  Osease  que no hace falta hablar húngaro para comer de primera.

    Y que decir de la noche en Budapest que gira en torno al DANUBIO, una cena en la Isla Margarita con los indispensables violinistas que nos acompañaron en todas las cenas del viaje y otra inolvidable en un crucero por  el río…  Era una noche fría, muy fría… Salí solo a cubierta desde el salón de la cena y arrullado por los sonidos de violines que amenizaban la comida, gocé en silencio de la incomparable vista que generosamente me regalaba BUDAPEST…   Un inmenso pastel de luces: EL PARLAMENTO, EL PALACIO REAL,  recrearme en la visión de LA ÓPERA, SAN ESTEBAN, LA ACADEMIA DE CIENCIAS, EL BASTIÓN DE LOS PESCADORES, LA IGLESIA MATÍAS…  Y sobre el río…LOS PUENTES…  preciosos, iluminados absolutamente todos: PUENTE ISABEL, más conocido como de SISSI, DE LA LIBERTAD,   DE LAS CADENAS,  DE FRANCISCO JOSÉ…   Me sentí tan calidamente acompañado de belleza que hasta creí ver volando junto a mí a una mariposa gallega…


      Instalada en mi recuerdo la visita a LA SINAGOGA DE LA CALLE DOHÁNY, la mayor de  Europa y solo superado en tamaño por la de Nueva York. Destruida durante la ocupación alemana en la última guerra, ha sido reconstruida con aportaciones de los gobiernos de Hungría e Israel  así como de muchos judíos repartidos por todo el mundo.   Impresionante la parte conservada del ghetto judío y su cementerio, los familiares de desaparecidos, al no conocer la ubicación de sus seres queridos, han ido dejando lápidas con sus nombres de forma aleatoria y, en el patio, central, EL SAUCE WALLENBERTG, una especie de SCHINLLER a lo húngaro, aunque sueco de nacimiento, de su tronco cuelgan 4.000 hojas metálicas con los nombres de desaparecidos en el holocausto judío.  IMPRESIONANTE.

     Y para cerrar, volvamos a la magia de BUDAPEST con una cena en el Restaurante GUNDELL, catalogados entre los mejores de Europa, la inmensa galería de personajes que han ocupado sus mesas es interminable…   Traje oscuro, corbata, música de cuerda, velas y una cena inolvidable como despedida de una ciudad de CUENTO DE HADAS…  BUDAPEST….




 



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