viernes, 18 de noviembre de 2016

ANA DEACRACIA

Vuelve hoy a pasear por nuestra esquinas en rosa y amarillo mi querida amiga Ana Deacracia, una poetisa llena de vida, de garra a la vez que de dulzura. Es una extraña mezcla que funde la dulzura de sus grandes ojos con la profundidad de su mirada. Me encantastes desde mi famoso "segundo cero". No cambiemos nunca querida amiga.
De su delicioso poemario "Déjame besar a la luna en la boca" nos deja estos versos preñados de ella misma y de sus miradas tan especiales.

Deliciosa su lectura hace unos días en la Biblioteca de la Diputacion Provincial acompañada de sus muchos amigos que la queremos y admiramos por partes iguales. En la foto estoy junto a Ana Clara, reponsable de la Bibloteca, Nicolás Capelo cantautor que puso el broce oro a la lectura y la propia Ana Deacracia (¿A que no exagero en el tema de sus ojos...?).




He mirado en el fondo del animal mío,
igual no existe el dios que debería habitarme.
La náyade de mis tripas va y viene como un autobús
que se para en mi hígado de vez en cuando.
He mirado y adentro hoy está todo quedo,
no se escucha la voz en mis ovarios
ni en mis pulmones se esconde ningún murmullo.
Todo es silencio mudo y aterrador
por demasiado hondo, por demasiado ralo.
He cerrado las costuras todas,
me duele la oscuridad que se vislumbra.
He dejado mi corazón al aire
para que me conquiste otra vez en mariposa
y acicalar entonces el polvo de mis alas.
Quiero ser de colores y pintarme la guerra
para comerme el mundo, para atragantarme
con una frase y beberme a tragos un poema
que lubrique mis zonas y mis grises

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