miércoles, 15 de mayo de 2013

MIS SUEÑOS EN 39 COLORES



Desde que salió a las librerías MIS SUEÑOS EN 39 COLORES no había colgado ninguno de ellos en el blog. Hoy quiero regalaros este en color VIOLETA


                     


Había sido un atardecer diferente. Como presintiendo que algo, o alguien importante, iba a irrumpir, sin pedir permiso, en los caminos desnudos de mis sentimientos. Caminaba despacio entre los últimos estertores del incendio de poniente y ese algo o alguien, muy dentro de mí, hacía crujir los maderos del alma como avisándolos que una tormenta, de imprevisibles consecuencias, me esperaba envuelta en una calma apasionada, intuyendo que caminara hacia donde caminara, ella estaría allí aguardándome. El destino había decidido que, por los vericuetos más insospechados, esa noche nos deberíamos amar.


La vi. sentada cerca del muro que separaba su espacio de la playa de las Soledades, solo una vela iluminaba su círculo más intimista. Su mirada perdida en la penumbra me atrapó hasta llevarme a su lado y entonces vi, con absoluta claridad entre el círculo de luz trémula que la envolvía, esa expresión entre divertida y lejana dibujada en su rostro traslúcido que, en la distancia, me pareció su mayor encanto emparejado a su sonrisa. Sonaba flotando en el ambiente una música dulzona, pegadiza, envolvente, sonidos perdidos a mandolinas y guitarras. Te tomé de la mano, sin que opusieses resistencia, y bajamos hasta la arena azul de la playa, conscientes los dos que alguna chispa nos había unido y que nada podría evitar que nuestros cuerpos se conociesen y se amasen. Una hermosa luna de palo dulce sonreía feliz entre los rizos de un mar bañado de reflejos plateados y de Nereidas que jugaban entre la espuma dócil de unas olas, mansas y curiosas, que nos miraban desde su alegre movimiento.


Ninguno de los dos supimos cómo comenzó a girar aquel carrusel en que nos embarcamos juntos, las manos enlazadas, las miradas unidas y los cuerpos pregonando cercanía. Ninguno de los dos supimos cómo y cuántos escalofríos vivieron y murieron en nuestra piel erizada mientras nos despeñábamos por los barrancos insondables de la pasión compartida. Mientras caíamos nos dijimos palabras sueltas, pero todas hiladas en el lenguaje de la pasión de dos cuerpos entregados, nos mordimos, nos saboreamos y hurgamos sin prisas en la marisma sin fondo de un amor recién estrenado, así estuvimos bajo las estrellas hasta bien entrada la madrugada, sin acordarnos para nada ni de la hora, ni del resto del Universo. Solo los dos existíamos…  


Aquello duró hasta que una marea dulzona nos invadió para hacernos flotar entre las mismas estrellas que nos habían contemplado cabalgando, desde nuestro deseo coloreado, por las entregas verdaderas del alma.

Gritaste feliz cuando ese temblor de tierra desbordó tu sensibilidad para sentirte por vez primera en mucho tiempo, sencillamente diferente. Yo te miraba feliz, me acariciaste desde la profundidad de tus ojos inmensamente claros y me dijiste…


“¿Quieres que te cuente un cuento…?”

Te acaricié el alma mientras miraba mi vieja bandera amarilla y te dije… “Me encantará que lo hagas…”

Te estremeciste para responderme:“Te voy a contar un cuento como nunca antes te lo haya contado nadie…”   

                 

9 comentarios:

Felicidad Batista dijo...

Diego, un hermoso y poético relato el que nos regalas en tu blog.
Es un texto intenso, colorista y cargado de imágenes que lo hacen ameno y muy sugerente.
Enhorabuena por esta publicación y mucho éxito, amigo.
Gracias por compartirlo.
Un placer leerte
Un abrazo

Del Rosa Al Amarillo dijo...

Gracias por tu visita Felicidad. Esas palabras viniendo de tí son un agradable regalo para su lectura.
Un abrazo amiga.

Amaranta dijo...

Hermoso sueño Diego y lo acompañas de una excepcional foto llena de tu propia sensibilidad colorista y sensual.
Un abrazo

Del Rosa Al Amarillo dijo...

Gracias por tu visita Amaranta. La foto realmente preicosa, son campos de lavanda en La Toscana.
Saludos

Amaya dijo...

Precioso el sueño, nunca es cansino leerlo de nuevo.
Abrazos

Del Rosa Al Amarillo dijo...

Amaya, gracias por tu visita habitual de cada página.
UN abrazo

Aurora García Rivas dijo...

'El sueño violeta... ¿Sabes que el color violeta es el color de la sensibilidad? Un abrazo.

NUT dijo...

Precioso sueño, lleno de magia,dice un comentario que el violeta es el color de la sensibilidad, es mi color desde niña, cierro los ojos y me veo recogiendo violetas en las veredas de la aldea donde nació mi madre y ese aroma tan particular llena mi alma de emociones perdidas, gracias por hacer que la nostalgia invada mi corazón....un beso.

Del Rosa Al Amarillo dijo...

Aurora, Nut gracias por vuestra visita. El color violeta me parece sensual, mágico, cálido y además sensible.
Un gran abrazo.