viernes, 7 de agosto de 2015

REFLEXIONES

En la hora de mis reflexiones más intimistas. Publicado hoy en mi muro de facebook.


Calor, agobio, humedad... Pueden ser palabras que definan el día que acaba de morir, jueves 6 de agosto. Posiblemente ese sopor me haga buscar en los rincones de mis sentimientos y me invite a filosofar de manera, posiblemente barata, pero sincera conmigo mismo.
Me vuelvo a mi terraza de AZAHAR, comienza a refrescar agradablemente con una suave brisa que me anima a unir palabras y sentimientos. Reflexiono...
Noto que cada vez camino menos, que cada vez siento más cercano el aburrimiento, que ya no voy a tantos sitios ni me apetece hacerlo, que ya no camino hasta tan lejos.
Posiblemente es que noto que los pasos cada vez son más cortos y callados, faltos de una ya descolorida ilusión, que el camino lo recorro muchas veces por costumbre y no por proyectos y que la mayor parte de esos caminos son viejas veredas sin asfaltar y, por consiguiente, llenos de baches, de virajes y de maleza sin desbrozar, cuando lo que imagino son anchas autopistas llenas de luces de neón sin curvas ni rodeos.
Por eso a veces me digo a mi mismo que no debo engañarme y que debo dejar de seguir un ritmo de marcha que utilizo para ocultar a mi propia existencia, que las maletas están ya demasido llenas de encuentros, desencuentros, mentiras, falsas palmadas amistades de paso y también, hay que ser justo, de éxitos, reconocimientos y afectos... Aunque quizás para continuar debería vaciarlas y tratar de caminar por donde desee en cada momento, sin mirar las señales de tráfico del propio codigo de circulación de mis otros yo...

Cuando coloco esos puntos suspensivos me detengo, huelo los jazmines, miro la luna, me dejo acariciar por el olor del cercano mar, cierro los ojos, saboreo mi música y, maldita costumbre, vuelvo a pensar...
Y entonces recapacito y me digo que si quiero vaciar la maleta que la vacie, que si no quiero caminar tanto que me detenga, que si no me apetece recorrer algunos caminos que los olvide... Pero que no deje a mi alma que abandone la sonrisa de niño que aún continúa meciendo entre sus pliegues, solo por eso merecerá la pena seguir mi camino aunque sea en soledad.

2 comentarios:

Amaya dijo...

Preciosa reflexión Diego, es un verdadero placer leerte, porque leerte es caminar de tu mano por los caminos que quieras proponernos.
Gracias y un abrazo.

Del Rosa Al Amarillo dijo...

Mucho tiempo sin leerte Amaya, gracias y un cercano abrazo.