lunes, 26 de noviembre de 2012

COLABORACIONES EN ROSA Y AMARILLO

Mi querida amiga la poetisa asturiana AURORA GARCÍA RIVAS, me permite publicar su narración titulada EL OLVIDO, como todas las suyas un compendio de sutileza y llena de esa especial delicadeza que pone en todos sus escritos dentro de su blog TIEMPO DE CALÉNDULAS.  Un placer para mí y un honor para mi blog que Aurora nos haga estos regalos. Gracias amiga. 

EL OLVIDO

Hace cinco años que se ahogó en esta playa. Desde entonces, vengo cada tarde, me siento en la misma roca, miro al mar y lloro. Hace cinco años, regresaba a casa sin poder contener mis lágrimas. Era inútil ofrecerme nada para merendar. Nunca volvería a sentir hambre.

Me proponía no ir a la playa, pero la tarde siguiente, inevitablemente, volvía. Me sentaba en el misma roca y lloraba contraída de dolor. Regresaba a casa sin alivio, pensando sólo en volver al día siguiente y sentarme en el mismo lugar, llorar sin tregua, recordar sin consuelo.
Hace tres años, me sentaba, contemplaba el mar, sentía lástima de mí, lloraba con cierta melancolía placentera, secaba mis lágrimas y, al llegar a casa, tomaba un café bien cargado que me reanimaba.
Hace dos años, iba en busca de mis lágrimas. Conseguía provocarlas pensando en mi tristeza. De todas formas, podía llorar a gusto, en casa me esperaba un café bien cargado. Era delicioso sentir cómo me recuperaba.
Hace un año que conseguí que las lágrimas acudan solas, puntuales. Lloro y me gusta. Digo que me consuela, pero la verdad es que lloro por puro placer. Además, en casa, me prepararé un café bien cargado con algo más. Me gusta este ritual de sentarme delante de la taza humeante, aliviada ya de mi carga de lágrimas; me gusta saborear un pastel, lentamente, con voluptuoso deleite mientras escucho el sonido metálico de la cucharilla removiendo el café.
Elegante servicio de té con cookies Foto de archivo - 10346761

 Hace algunos meses que dejo mis lágrimas resbalar hasta la arena. Forman unos hoyos oscuros y pequeños. Me agrada este llanto fácil que me hace cosquillas en la garganta. Al marcharme, cuando doblo el primer recodo del camino, sólo pienso en que, cuando llegue a casa, me tomaré un café bien cargado con un riquísimo pastel de almendras.

Aurora G. Rivas

7 comentarios:

Felicidad Batista dijo...

Diego, es un maravilloso relato de una esritora a la que admiro como poeta y narradora Aurora García Rivas. La sigo en su blog y este texto ya lo conocía pero es una excelente ocasión para volverlo a disfrutar de su literatura.
Un abrazo

Aurora García Rivas dijo...

Muchas gracias, Diego, es un placer y un honor colaborar contigo. Un abrazo,

Aurora García Rivas dijo...

Y, en otro orden de cosas, Felicidad, tú sí eres una excelente narradora, yo también sigo tu blog, tan sugerente siempre, con relatos tan vivos, tan sencillos y, al mismo tiempo, tan cargados de humanidad.
Como a otras escritoras, os he encontrado gracias a la gentileza de Diego al que agradezco profundamente su bondad y su atención. Un abrazo para todos.

Del Rosa Al Amarillo dijo...

Los piropos mutuos nos son comerciales. Son la expresión de admiración recíproca de dos grandes escritoras que me hacen el inmenso honor de compartir mi amistad.
Un abrazo para las dos.

Amaya dijo...

Hermoso relato Aurora. Un aciero de Diego al compartirlo. Para él mi saludo más afectuoso.

Poetiza dijo...

Hola Diego, bello relato el que compartes. El 27 de Nov, en cafePoetas, se publico uno de tus sueños Diego. Un placer leerlo y leerte. Cuidate.

Del Rosa Al Amarillo dijo...

Gracias Sandra. Ya ves que los sueños todos se han publicado esta misma semana.
Puedes añadirlo si lo deseas a mis publicaciones o al propio sueño. Te agradezco que me des a conocer en un blog de la categoría del tuyo, no sabes las entradas que me facilita desde todo el mundo.
Besos Sandra amiga.