miércoles, 25 de septiembre de 2013

COLABORACIONES


He solicitado a mi buena amiga MARÍA JOSÉ LEBLIC que colabore a su medida en mi blog, la sencillez poética de su escritura hace que sus palabras lleguen antes al corazón y a los sentimientos que al cerebro. Eso es lo que más me gusta de sus trabajos.

Con fecha 30 de marzo ya publiqué en el blog un precioso artículo (podeis leerlo) que me dedicaba con motivo de la levantá de su Virgen del Valle. En este de hoy, que acompaño de una fotografía del amigo JORGE LÁZARO, excecional fotógrafo, nos pasea de su mano por los recovecos más íntimos de sus recuerdos de niñez.

Gracias María José




PRESENTE

Me aprieto las sienes intentando recordar que hice ayer, dónde fui, con quién hablé, qué comí…
Al minuto fluye mi memoria y lo recuerdo; sin embargo mi mente se traslada a la infancia y lo veo todo nítido, mis recuerdos recorren toda esa etapa como si hubieran pasado horas. Y juego al teje, a las tiendas, a la comba, a los cromos:

-  Te cambio este cromo por la estampa de Marisol.

El colegio acaparaba todo el día, las meriendas se acompañaban de números e historia en forma de cuaderno de hojas cuadriculares. Terminado los deberes es cuando podía salir un rato a la calle para jugar con mis amiguitas. Y al atardecer escuchaba el sonido interminable de una voz dulce que iba tomando fuerza en el trayecto de su recorrido

-         Niña, pá casaaaaaaa.

Alguna vez tuvo que bajar mi hermano por mí, cuando ya mi madre se quedaba ronca. Una lavada de manos, una cena rápida y a la cama con el rumor de “Ustedes son formidables” Esa radio grande que tantas noches nos bailaba el oído y la fantasía. Después con los años llegaría la televisión en blanco y negro que nos dejaría atónitos, pasmados frente a ella.
La infancia, la despreocupación eterna en mi caso, aunque también recuerdo que algunas veces tenía hambre.
Las almohadas hacían de columpio entre cama y cama, entonces era cuando llegaba Juan XXIII y le cantaba una canción, seguido de un Padrenuestro.
La infancia que muere en segundos, para dar paso a una juventud que muere aún más deprisa, que se debilita con los años, que te golpea en cada estación de primavera para llevarte al otoño continuado...

-La verdad, no recuerdo que hice ayer...

4 comentarios:

algamarina dijo...

Exquisito trabajo, como nos tiene acostumbrados!

Abrazo azul desde mi playa de versos que espera...

Del Rosa Al Amarillo dijo...

Gracias por tu visita Algamarina, el mérito es de mi amiga María José.
Hasta tu Buenos Aires amado te envío mi saludo cercano desde la orilla Colombina de Huelva.
Un abrazo.

Amaya dijo...

Como siempre un gusto exquisito en elegir tus colaboraciones.
Mi saludo más cálido.

Del Rosa Al Amarillo dijo...

Gracias por tu visita Amaya, siempre puntual y exquisita.
Un abrazo