viernes, 19 de octubre de 2018

ANA DEACRACIA



Esta noche he tenido el honor de conducir la presentación del poemario "Como Perséfone ama la Primavera" de mi querida amiga y consolidada poeta Ana Deacracia. Ha sido en un lugar tan intimista como la biblioteca de la Diputación Provincial. Nos acompañó el pintor de la luz de Moguer Pedro Rodríguez, autor de la portada y el guitarrista Antonio Cabrera que caminó junto a las voces de los amigos que leyeron poemas.
Os dejo este como regalo de bievenida al nacimiento de una nueva publicación.

ACERCARSE

Se detiene un momento a mirarte
y te regala el vuelo de las aves más altas
                        Donde se abren los ventanales...

Su cuello ofreciéndose a los tactos,
la lengua osada y cómplice, sus manos...
                             Y las puertas dejadas a la brisa...

      Gozo la llegada del beso
                    y le miro con ojos de luna
                                   para que indague en mí,      
                                               y sepa...,
                                               y sueñe preguntarme.

jueves, 18 de octubre de 2018

LA HUELVA DEL AYER

Fco. José García Cordero, seguidor de mis programas en HTV ha tenido la paciencia drante años de ir archivando las emisiones de LA HUELVA DEL AYER, german de las actuales CARAS DE HUELVA. Os dejo estos más de cuarente numeros en los que paseamos por los rincones de mi vieja ciudad.
https://www.facebook.com/franciscojose.garciacodero/media_set?set=a.1133515216781845&type=3&notif_id=1539818494609306&notif_t=mention

martes, 16 de octubre de 2018

PERFILES EN CANAL LUZ TV

Para que me conocais mejor os dejo esta entrevista que el pasado año me efectuó Paco Morán para su programa PERFILES en Huelva Luz TV. Que la disfruteis.


https://www.youtube.com/watch?v=6M47N1MR4YY&t=2382s

martes, 9 de octubre de 2018

SUEÑO EN COLOR TIERRA SEVILLA

De mi libro MIS SUEÑOS EN 39 COLORES dejo el capítulo en color TIERRA SEVILLA engrandecido con la foto de Jorge Lázaro y la generosidad de la modelo María Canelas.


“Diez minutos, por favor…” Me decías con la voz borrosa del despertar. En mi sueños, cuando recuerdo esos amaneceres entre playas de arena azul junto a ELLA, la percibo como la aparición de una imagen, velada por la semiinconsciencia de las últimas brumas, iniciando el regreso desde un sueño cargado de deseos y de vagas figuras que resucitan, entre el olor dulce de nuestra piel, después de una gloriosa noche de amor. Mis caricias eran a veces trémulas y temblorosas por si ella no despertaba. Otras, la mayoría, sensuales buscando lentamente el dulce y tierno resurgir de unos sentidos puestos a reposar en el fondo de los innumerables abismos hasta donde caíamos empujados por la pasión que, siempre, acompañaba a nuestro amor.

“Diez minutos, por favor…” Diez minutos que nunca respeté. Sabía que si te acompañaba en el regreso a la realidad con caricias suaves, casi perdidas, como besos robados por el viento de cualquier esquina, tu cuerpo se estremecería como un racimo de uvas en septiembre. Sabía que si sentías mis dedos seguros caminar sobre una piel, la tuya, que conocían por haberla recorrido golosamente durante miles de kilómetros, experimentarías la misma satisfacción del escenario sobre el que un bailarín danza sin apenas rozar las tablas.

“Diez minutos, por favor…” Y sonreías con la inocente dulzura de la hembra hecha mujer que se siente niña al enamorarse en la madurez. Entonces, lentamente, llena de sensualidad, comenzabas el regreso hasta mi realidad, una realidad que estallaba entre tus manos cuando al sentir la quemante fuerza de mi mirada en tu espalda, te girabas y subías a bordo de la goleta en que viajaríamos juntos…

Zarpábamos apresurados, desde la calma, para embarrancarnos en las dunas de la pasión que nos iban rodeando, la nave avanzaba sola, como conociendo el camino y conociéndonos a nosotros, conociendo nuestras cartas de navegar y la dirección hasta el puerto donde queríamos varar. Cuando en un último esfuerzo, lleno de ternura, pasión, cercanía y placer atravesábamos juntos, y a la vez, el rubicón de nuestro amor, entrábamos plácidamente en un espacio donde el reloj deja de marcar los minutos.

Allí, cansados, felices, empapados el uno del otro, los dos cuerpos fundidos en uno solo, yo te miraba calmosamente a los ojos y te decía…
“Cuéntame un cuento…”
“¿Cómo lo quieres…?”, preguntabas felizmente extenuada
Y yo, mirando con calma mi vieja bandera amarilla, te respondía: Cuéntame un cuento que no le hayas contado a nadie…”


lunes, 1 de octubre de 2018

DEL ROSA AL AMARILLO

Que alegre sorpresa esta mañana cuando buscando en un cajón, encuentro sin estrenar un ejemplar de la camiseta que se confeccionó para el estreno de mi programa "Del rosa al amarillo" en Uniradio año 2007. Como pasa el tiempo...

jueves, 27 de septiembre de 2018

EL HOMBRE DEL ARCO IRIS

Recuerdos que encuentro paseando por mis interminables archivos. Este me apetece revivirlo. 
Mi querida amiga y admirada poeta María Luisa Domínguez Borrallo me regaló algo tan bonito como un poema. Hoy lo he encontrado entre mis recuerdos más preciados y os lo dejo con la foto que le inspiró el poema, obra de Pedro J. Ruiz-Constantino



EL HOMBRE DEL ARCOIRIS

El hombre que firma miradas,
que narra sueños,
que manteniendo la llama
cobra facturas al tiempo.
El hombre de la ventana
que desnudando su alma,
haces que quedes en cueros.
Ese que escala montañas
en la noche, ese, al que enamoran
mis versos.
El hombre del arco iris
va de la mano del óleo
y del barro, de la arcilla…
Y en un mar de color verde
viste de color la vida


El hombre del Arcoiris es Diego Lopa Garrocho
Por la Narrativa y la Poesía que caminan de la mano y siempre desde el cariño.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

CEREZA

Os dejo parte de uno de MIS SUEÑOS EN 39 COLORES,  en este de inicio de otoño con calor de verano y olores de primavera el color os regalo CEREZA con foto de Jorge Lazaro y la modelo Marina Martínez.
Tenías los labios trémulos y azulados por la emoción, la boca
redonda y absorbente y los míos decididos a poseerte desde la dulzura
confundida con el deseo. Fue un beso largo, profundo, dominador,
dialogante y entregado. Me reconocí a mi mismo que nunca
antes había besado así, con esa eternidad, con esa pérdida de la
noción del tiempo. El agua de las dos bocas se desbordó remontándose
hasta el último rincón de nuestros labios para vaciarse en el
otro como un dulce e irrenunciable veneno. 


Desde la profundidad del beso, noté en mi espalda un estremecimiento, desconocido hasta
este momento, y que me recorrió los sentidos haciéndome cerrar
los ojos para recrearme en el abandono mutuo de nuestros cuerpos.
Sé que los dos nos sentimos felizmente vacíos, como si el
cuerpo de cada uno se hubiese transmutado al del otro. Sé que los
dos tuvimos la sensación de que ese beso iba a marcar una fecha,
para siempre inolvidable, en nuestras vidas.


La seguridad de que después de ese beso comenzaría una nueva existencia para los dos,
de que nunca nos íbamos a lograr despegar del recuerdo de estos
labios posesivos y acariciantes que, por ambas partes, tenían un
marcado sabor a vainilla, limones dulces y canela en una extraña
mezcolanza llenas de voluptuosidades, asechanzas y entrega sin
posibilidad de retorno.


Cuando abrimos los ojos los dos sabíamos que, mientras nos
besábamos, habíamos perdido la posesión de nuestros cuerpos y el
dominio de las voluntades que se habían resignado, ante lo inevitable,
como el náufrago que baja sin resistencia entre las olas con la
sensación de no llegar nunca al fondo.

domingo, 23 de septiembre de 2018

DIEGO BARDALLO

Diego Bardallo es un poeta recio desde la dulzura, cercano en el abrazo y lejano en sus pensamientos. Hoy se estrena en el blog con estos versos de su poemario ANCLARES. Foto de Jorge Lázaro


Solté la mano del tiempo
y ahora no sé caminar si no es contigo.
Languidezco por un éter sin estrellas,
sin la luz de la quimera.
Desactivados plenamente los radares,
me falta velocidad de crucero.
No hay nudos ya en el viento.
Los rezos invaden aquello
que el olvido hizo prisionero.
Pero atentaré contra toda ley,
contra el dios dinero y el culto a la mentira.
Todo por tomarte y aprenderte.
Soy un soplo ácido y vomitivo
porque no tengo el dulzor de tus auroras.
Hazme sitio, orienta ésta sensación
esperpéntica de mía de amarte,
hacia allí, hacia donde sólo estemos solos,
donde no me abrace a nadie si no es a ti.
Déjame rozarte la mirada.
Robarte las caricias que acomodan
las losetas rotas de mi corazón.
Abriré candados, picaportes,
asaltaré fortalezas, untaré a los centinelas,
me pondré un antifaz de lluvia…
Algo he de hacer si me estás esperando
desnuda de tus miedos.
Quizás me tengas preparado
un continente alado de esperanzas.
O tal vez de despedidas.

sábado, 22 de septiembre de 2018

CENICITO

Desde la grandeza de su pluma, mi querida amiga la escritora canaria Felicidad Batista, deja en su blog "Buenos Aires 1929 Café Literario" unas emotivas letras dedicadas a CENICITO el gato de su madre. Están tan reboantes de humanidad y de ternura que, con su permiso, me he permitido dejarla en mis esquinas en rosa y amarillo para deleite de los corazones sensibles.

Se llamaba Cenicito y era el gato de mamá. Tenía el color del humo en la Noche de San Juan. Sus pasos parecían flotar sobre la hierba y su cuerpo era de una levedad elegante. Cuando miraba, desde sus  ojos esmeralda y musgo de invierno, buscaba palabras. Esa voz que lo anclara a la casa, al jardín, a la siesta tranquila bajo los rosales. Cuando mamá enfermó, él se apostaba en la ventana a la espera de una puerta abierta para entrar. Y trepaba a su cama y, como el mejor artista del Circo del Sol, desplegaba todo su repertorio de piruetas,  doble saltos, volteretas …, hasta que mamá sonreía. 

Cuando ella se fue, como nosotros, la buscaba incesante, entre maullidos y mirada desesperada. Se volvió bohemio y callejero. Pero siempre que yo regresaba a la casa familiar, él me esperaba detrás de la cancela o sentado sobre un muro en pose de modelo de calendario gatuno. Se desperezaba, saltaba, y me regalaba algunas de sus contorsiones, no tantas y ni tan variadas como las que le hacía a mamá, pero sentía su alegre bienvenida. Después, como un espectador de un partido de tenis, se apostaba en una posición estratégica, desde la que seguía las conversaciones familiares. Y antes de marcharse, posaba sus manos sobre mi muslo, levantaba la cabeza, me miraba a los ojos, y emitía un maullido casi inaudible. Era su manera de decirme lo contento que estaba por verme. 

En el verano de 2017 su salud se resintió y pronto supimos que padecía leucemia. Las radiografías pusieron al descubierto los numerosos balines que recorrían su cuerpo. Salvajada perpetrada por algún depredador inhumano. Sus ojos de monte verde se volvieron una desconsolada despedida. Regresar a la casa familiar era para mi un continuo sobresalto. Temía  no ver su figura mullida sobre el muro. Octubre, otoño descarnado, fue su último mes. Se marchó el 20, curiosamente el mismo día del cumpleaños de mamá. 

Ha transcurrido casi un año y, en todo este tiempo, no he sabido despedirme del Cenicito. Ni escribirle unas palabras, esas que tanto le gustaba escuchar. Ahora, algunas noches, miro al cielo. Y cuando veo pasar una brizna de nube gris cerca de una estrella, imagino que es el Cenicito con sus cabriolas ante la sonrisa de mamá.

LAS CARAS DE HUELVA

Con el otoño llega la novena temporada de LAS CARAS DE HUELVA en HTV, un recorrido sentimental, nostálgico y afectivo por una Huelva desaparecida fisicamente pero muy viva en el corazón y los recuerdos de quienes amamos nuestra ciudad.
En la espera de los estrenos os dejo el enlace con los programas emitidos las 3 últimas temporadas.
http://huelvatv.com/las-caras-de-huelva/